El pasado mes de Agosto se celebró en Wacken, Alemania, la decimoctava edición del que, probablemente, sea el más importante festival de metal del mundo. Con 75.000 asistentes, cuatro escenarios y más de cien bandas, Wacken 2007 volvió a sorprender a propios y extraños con tres días repletos de anécdotas y buena música en los que MetalMas no podía faltar para traeros a estas líneas una parte del espíritu del decano festival.

woa6.jpgWacken es sin duda, y por méritos propios, el referente mundial en los que a festivales metaleros se refiere. Una trayectoria intachable de dieciocho ediciones y varios cientos de miles de asistentes a lo largo de todos estos años avalan a un evento que, para muchos, es casi un estilo de vida.

Hay que reconocer que una de las mayores virtudes de la organización del festival ha sido conseguir que todo el mundo se crea realmente parte de Wacken. Las autoridades del pueblo donde se celebra, los vecinos y, por supuesto, los miles de “MetalHeads” que año tras año plantan sus tiendas en las llanuras germanas comparten un espíritu único que, con el paso del tiempo, ha creado una cultura propia con sus mitos, sus costumbres y un ambiente tan bueno como particular.

iced2.jpgAcercarse al pueblo durante la celebración del festival es encontrarse una población volcada con el evento. Todas las casas tienen puestos de venta de bebidas en las puertas, niños y ancianos visten camisetas “heavys” y, desde todas las entradas del pueblo, el cartel de “Welcome Metalheads” hace que cualquiera que llegue nuevo se de cuenta inmediatamente de que Wacken es diferente.

Con estos antecedentes, y las entradas agotadas desde el mes de Junio, es fácil imaginarse que esta decimoctava edición del festival fue una verdadera fiesta que, una vez más, trascendió lo puramente musical y permitió que unas 75.000 personas pudiesen disfrutar de varios días hermanados con una comunidad dispuesta a hacer que todo el mundo lo pasase en grande.

destruction.jpgLos días previos al festival, que empezaba el dos de agosto, las fuertes lluvias barrieron una y otra vez la zona de Hamburgo lo cual no impidió que el mismo lunes (el festival empezaría el jueves) llegasen a Wacken los primeros “MetalHeads” dispuestos a quedarse una semana entera bebiendo cerveza, escuchando música y preparándose para los días grandes.

El miércoles, 24 horas antes del comienzo de los conciertos, miles y miles de coches marcados con el clásico W.O.A. (se ha convertido en una costumbre que todos los asistentes coloquen, con cinta adhesivas, las letras W.O.A. por “Wacken Open Air” en las lunas de sus vehículos), provocaron un atasco de 10 kilómetros en el que más de uno pasó hasta siete horas para poder llegar a la zona de acampada. iced-earth.jpgLas ya mencionadas lluvias complicaron tremendamente el acceso al Parking y, en un fallo reconocido de la organización, los problemas de entrada bloquearon la autopista A23 que va de Hamburgo hacia Dinamarca. Los MetalHeads, armados de paciencia, decidieron esperar la cola como mejor saben hacer: bebiendo cerveza, escuchando música y haciendo amigos. Ausencia total de incidencias en el que probablemente fue el mayor problema de la organización en este 2007.

stratovarius.jpg(Nota de los Redactores: Wacken es un pueblecillo al que sólo llegan carreteras comarcales y, aunque el problema de este año ha sido considerable, todos los años las colas de entrada al festival hacen que los asistentes pasen varias horas en sus coches. Si vais a Wacken el día antes, o el mismo día del festival, os recomendamos haceros con un navegador e ir desde la ciudad de Itzheoe por carreteras comarcales y no por la autopista. Se hacen más kilómetros pero se ahorra el atasco. Estos sufridos redactores hicieron en 20 minutos lo que otros tardaron más de 7 horas).

A pesar de esta dificultad, es destacable el importante esfuerzo de la organización por intentar adecentar el terreno enspider-cerdo.jpg el que se celebraría el festival. Recurrieron a todos los recursos, incluyendo un helicóptero que estuvo bajando y subiendo varias horas en un intento de secar la zona. Con todo, el barro fue uno de los protagonistas de esta edición lo cual incomodó a muchos y le dio la oportunidad a otros de rebozarse como si todo Wacken fuese su cochiquera particular.

Problemas aparte, el Jueves 2 de Agosto unas 75.000 personas habían conseguido llegar al festival, plantar su tienda y ponerse a la cola para ver las primeras actuaciones de este decimoctavo Wacken: BlitzKrieg y The Sorrow. Muchos asistentes, sabedores de que el evento se hace largo, prefirieron abarrotar los bares y puestos para hacer los primeros brindis y hacerse con sus vasos decorados con motivos Wacken (logotipos del festival, de los bomberos, del barrio de Hamburgo St. Pauli… todo muy “true”).

woa6.jpgBlitzkrieg, tocando en uno de los escenarios principales (Wacken esta compuesto por dos escenarios principales, uno secundario y por último una carpa con uno pequeño), fueron realmente los responsable de inaugurar el festival, y mientras The Sorrow descargaban para una pequeña colección de fans, los primeros fueron los encargados de gritar el primer “Hello Wacken”. Los de Leicester, con un Brian Ross a la cabeza algo tocado de voz, fueron calentando motores con una actuación que, aunque sosa, fue bien recibida por un público hambriento de música.

Tras el pistoletazo de salida, Narziss comenzó a decargar su metalcore rancio para un escenario prácticamente vacío mientras que Rose Tatto cogían el testigo de BlitzKrieg dando una de las pocas descargas de Hard Rock que este año se escucharían en Wacken. Los australianos dieron todo un recital en lo que fue uno de los primeros grandes conciertos de este 2007.rage3.jpg Con una inacabable colección de clásicos (Heavy Metal Outlaw, Bad Boy for Love, Southern Star, Stuck on You, Death of Glory…) y la simpatía de Angry Anderson, dieron un toque de Rock’N’Roll imprescindible entre tanto Death, Black y cantantes cristaleros (por parecer habituados a hacer gárgaras con cristales).

El resto de la jornada se centró fundamentalmente en el escenario principal donde deberían llegar los platos fuertes del día: Sodom y Saxon.

Por su parte, el escenario pequeño (Party Stage) continuaría su actividad en paralelo con un cartel un tanto ecléctico donde tuvieron cabida estilos como el Death sucio de Naerea, el Pop-Rock de Animal Alpha o el Thrash de Overkill. En líneas generales, las actuaciones de este escenario quedaron marcadas por un pésimo sonido que malogró algunas actuaciones de interés como la de los propios Overkill. A pesar de los esfuerzos de los neoyorquinos, su sonido se confundía que el de Saxon (que tocaban al mismo tiempo) y el repaso que hicieron de toda su carrera quedó un tanto empañada por un sonido que no hizo justicia a la actitud entragada de los músicos.

Mientras pasaba todo esto, a las 7 de la tarde también comenzaban las actuaciones en lo que cariñosamente se conoce como “la cuadra”: una pequeña carpa (que ya el primer día tiene un olor a sudor rancio francamente desagradable) con un escenario al fondo y que este año albergó a grupos de una cierta categoría por lo que a veces resultaba imposible llegar si quiera a estar cerca del recinto. La organización debería tomar nota y dejar este escenario para grupos realmente minoritarios. Durante este primer día actuaron grupos realmente desconocidos hasta el momento de TYR, la banda de Viking Metal de las Islas Feroe que congregó más público que algunas de las bandas del otro escenario secundario. Una lástima que muchos se perdiesen la actuación por resultar físicamente imposible entrar en la carpa.

Problemas al margen, el primer día de Wacken es siempre una noche especial. Es lo que la organización quiere dar a conocer como “A night to Remember” y eso implica que todos los años alguna banda clásica hace algo especial. Este año el regalo venía por partida doble.

En primer lugar, SODOM celebró su 25 aniversario con una colección de clasicazos y con una actuación por la que pasaron varios antiguos miembros del grupo. En general buen sonido, buen juego de luces y la inclusión de pirotécnica en una show que hizo las delicias de todos los Fans.

Tras los alemanes, y con una puntualidad británica, Saxon descargó el segundo plato fuerte de la noche e intento cerrar un “Night to Remember” de categoría. Aunque la actuación fue correcta, los juegos de luces realmente espectaculares y el sonido espléndido, todo el mundo reconoció que no fue su mejor noche. Los británicos tiraron de discografía para regalar al público otra colección de clasicos (The Tagle Has Landed, Armor of The Law, Solid Ball Of Rock, Princess Of The Night, Crusader…) intercalado con algún tema de su último album (sin faltar Let Me Feel Your Power que parece llamada a convertirse en otro clásico de la banda). Punto reseñable también cuando un “pelado” (por el corte de pelo) Tobbias Sammet acompañó Birg Byford destrozando el tema 747, Strangers in the Night.

La mañana del viernes amanecía por fin soleada y todas las dudas sobre el tiempo que haría en el festival quedaron por fin despejadas. A pesar de la intensa lluvia de los últimos días, el buen tiempo haría más ameno el festival. Aunque todo tiene su parte negativa y es que el sol comenzó a pudrir la paja que la organización había esparcido por todo el recinto de conciertos y a fermentar el barro donde muchos MetalHeads decían imitar a sus “primos” los gorrinos. El resultado era un fétido y desagradable olor que al mezclarse con el aroma de algunos asistentes (que llevaban allí desde el lunes) provocaba ciertos mareos y, sobre todo, la necesidad de beber para olvidar.

A primera hora del día, justo antes de comenzar las actuaciones, los asistentes deambulaban de un lugar a otro tomando cerveza con la que “matar la resaca” y programa en mano decidiendo como organizar el día y es que Wacken, a veces, es complicado. Cuatro escenarios y conciertos constantes desde las once hasta las tres de la mañana obligan, por un lado, a racionar las fuerzas y, por otro, a elegir entre grupos por las inevitables coincidencias. Mientras muchos se estaban ya pensando si jugarse a cara o cruz que conciertos ver, la paja seca y calentada por el sol le jugó una mala pasada a la organización provocando un incendio cerca de los escenarios que rápidamente fue apagado por los bomberos de Wacken ante los vítores y cuernos de los curiosos (hay que decir que los bomberos de Wacken son una institución en el festival, hasta su banda toca, trompetas y trombones en mano, versiones en la zona de bares).

Durante este 3 de Agosto, el Party Stage (escenario pequeño) contaría con la actuación de siete grupos que tuvieron que lidiar, una vez más, con el pésimo sonido y con la cercanía de uno de los escenarios principales que en muchas ocasiones mezclaba sonidos. Entre los que allí descargaron, destacar la buena actuación de Falconer. Los power metaleros suecos, aunque no sonaron bien, desgranaron una actuación con mucha fuerza y en la que tocaron varios temas de su último disco. Cogiendo su testigo, Enslaved dieron un concierto un tanto aburrido, presentando también su último disco, y con un sonido decepcionante.

Mención aparte merecen los industriales Samael. Fue quizá el único grupo del festival que sonó realmente bien en el Party Stage dando un recital de buen hacer, fuerza y simpatía. Presentando su nuevo disco, sin desatender épocas pasadas (aunque no tanto como para tocar sus temas más “extremos”), los suizos cerraron el escenario este segundo día dejando a más de uno con la duda de porque ellos sonaron tan bien y el resto tan mal.

El ambiente de la cuadra (la carpa con el escenario pequeño), en cuanto a olores, se asemejaba al del resto del festival salvo que, en su pared lateral, muchos decidieron hacer sus necesidades con lo que a los aromas característicos debíamos sumar el de orín de MetalHead. Hasta las 15 horas, el escenario más pequeño de Wacken se dedico a las finales del Metal Batle (una competición que se desarrolla por todo el mundo y en la que los finalistas de cada país acuden a la gran final de Wacken donde tienen 25 minutos para demostrar porque tienen que convertirse en los ganadores).

Terminada la segunda jornada de grupos “amateur”, 11 grupos profesionales y minoritarios hicieron pequeñas actuaciones que, aunque cortas, gozaban de buen sonido. Destacar sobre todo el concierto de los Hard Rockeros “The Answer”, que sorprendieron con un concierto muy movido. Por lo demás, mencionar que se produjo el mismo problema del día anterior con grupos como Belphegor, Fastway o Kampfar, demasiado conocidos para actuar en un sitio tan pequeño (lo que provocó que, una vez más, mucha gente quedase fuera).

Por su parte, la actividad en los escenarios principales se centró, durante la mañana, en las actuaciones de Suidakra, Amorphis, Therion, NAPALM Death y Possessed. En general todos con actuaciones correctas aunque no reseñables. Therion por su parte tuvo la oportunidad de presentar a su nuevo vocalista Thomas Vikstrom (sustituto del genial Mat Levens) y se notó que era su primera actuación.

Con todo, los platos fuertes empezarían, por la tarde, con unos geniales TurboNegro que hicieron de las suyas con ése Punk-Rockero que tanto éxito les ha reportado a lo largo de su carrera. Un poco antes, Greve Digger había dejado muy buen sabor de boca demostrando que son uno de los grupos a los que más cariño le tienen en Alemania. El simpático Chris Boltendahl y el virtuoso Manni Schmidt enloquecieron al público con una actuación repleta de clásicos como Excalibur, Heavy Metal Breakdown, Knights of the Cross, The Grave Digger, etc.

Tras esto, Lacuna Coil sorprendió gracias, sobre todo, al buen hacer y elegancia de Cristina Scavia que dejó todo preparado para que Dimmu Borgir firmase el que probablemente fuese mejor concierto de música “extrema” del festival. Buen sonido, buena escenografía, buen juego de luces y grandísima actuación para los noruegos que, completamente metidos en su papel, enloquecieron al público que abarrotaba uno de los escenarios principales. El único pero, quizá, fue un set list elegido de una forma un tanto peculiar (en el que tampoco faltaron grandes temas como Stormblat. Spell Bound, o Cataclysm Children).

Y mientras todo esto ocurría en el Black Stage, el True Metal Stage (el otro escenario principal), acogía las actuaciones de J.B.O., Blind Guardian y Iced Earth. Los primeros son un grupo desconocido en nuestro país pero con una dilatada carrera de más de 15 años y 19 discos. En Alemania, su país de origen, cuenta con miles de seguidores que adoran su sentido del humor, capacidad de “gamberrismo” en el escenario y sus versiones graciosas. El concierto que dieron en Wacken no gozó de buen sonido y a muchos nos pareció aburrido, sin embargo, buena parte de los germanos asistentes se volvieron locos con ellos y algunos de sus temas donde no faltaron covers de Police, Queen o los mismisimos Back Street Boys.

Tras ellos le tocó el turno a unos más que trillados Blind Guardian. En los meses anteriores al festival, y viendo el pésimo nivel al que la banda esta tocando en los últimos años, muchos se hacían la pregunta de cómo sería este concierto: tocaban en casa, tocaban en Wacken y encima eran cabezas de cartel. La pregunta tardó en responderse lo que tardó en acabar la intro y Hansi lanzó su primer gallo: más de lo mismo. Es cierto que su actuación no fue tan penosa como la del Gods of Metal en Milán, ni tan sosa coma la del Monsters of Rock de Zaragoza, pero también es cierto que, aunque con cierta mejoría, los Guardianes ya tienen muy poco que ofrecer. En cuanto a los temas destacar únicamente Bright Eyes ya que el resto del set list se movió entre los clásicos de siempre (Valhalla, Mirror, NightFall….) y alguna de las nuevas canciones como Fly (que dejan tan frío al público Alemán como al español).

Tras ellos llegaría otro de los platos fuertes del día y es que Iced Earth es otra de esas bandas clásicas en Wacken y que en sus “años mozos” deleitaron al público teutón con su buen hacer. Dejando de lado opiniones y discusiones manidas sobre Ripper Owens, su idoneidad para el grupo o su comparación con su ex vocalista Matt Barlow, lo cierto es que los norteamericanos dieron un concierto muy correcto, con buen sonido y que más de uno esperaba con cierta añoranza (tocando junto a Blind Guardian y recordando los tiempos de la gira del NightFall at The Midle Earth). Owens se atrevió con casi todos los clásicos (Something Wicked, Dark Saga, Night of the Stormrider, Birth of Wicked, The Prophecy…) y terminó por meterse al público en el bolsillo a base de gritos y cierta simpatía reforzada por la frialdad del resto de músicos.

En definitiva, Set List valiente y aunque quedaron fuera algunos clásicos muy asociados a la voz y buen hacer de su ex volcalista (Watching Over my o Melancholy por ejemplo), la actuación puede darse por aprobada con nota para los veteranos norteamericanos (y decimos veteranos por que Schaffer, aúnque mantiene buena parte de su agilidad en las manos, es ya todo un abuelo).

Tras quince horas de conciertos, cuando la mayoría ya empezaba a desfallecer y mientras Samael hacía de las suyas en el escenario pequeño, salían al escenario principal Die Apokalyptischen Reiter (que como muchos habrán adivinado, tocaban en casa). Los jinetes del Apocalipsis (traducción de su nombre, como muchos también habrán adivinado), descargaron su Detah/Black ante un selecto público que aún aguantaba estoicamente mientras era arengado por un grupo que no paraba de lanzarles juguetes (barcos, pelotas hinchábles, etc.) y mantenerles despiertos a bese de buen hacer.

Con ellos y Samael se llegó a las tres de la mañana y al fin de este segundo día de festival donde se había podido ver de todo: más gente rebozándose en el barro mal oliente, tipos desnudos, un tipo desnudo con un cerdo en sus partés íntimas y un cartel que rezaba “Spider Cerdo”, gente en pañales, Spiderman (el de los años 70), borrachos, góticas impecables atascadas en el barro llorando por sus aterciopeladas y estropeadas faldas, etc.

El viernes amaneció igual que el día anterior, con sol, y en todo el festival ya empezaban a notarse las caras de pena porque al terminar el día, Wacken habría terminado y hasta el año próximo la pequeña localidad cercana a Hamburgo volvería a ser un tranquilo pueblecito del norte de Alemania (si consiguen quitar el olor…).

El día sería igual de duro que el anterior, con la consideración de que el cansancio, las resacas y “la mala vida” empezaban a hacer mella en muchos.

Durante la mañana, la cuadra volvería estar dedicada a los grupos de la Metal Battle (que finalmente ganarían unos Brasileños Trashers llamados Torture Squad que llevan en esto de la música casi veinte años y que tienen algún album en el mercado, de modo que a muchos les cuesta entender el sentido de la Metal Battle), y al caer la tarde otros 11 grupos amenizarían la jornada.

El reiterado problema de poner en un escenario tan pequeño a grupos de cierto prestigio se hizo mucho más patente a lo largo de todo el día ya que tras algunos grupos algo más minoritarios como Fair to Midlan, Secrets of the Moon o Vision Bleak, le tocó el turno a Swallow de Sun. Quizá porque en ése momento tocaba Rage con su orquesta (lo que atrajo muchísimo público), durante el concierto de los Doom Metaleros podía encontrarse algo de sitio para disfrutar de una gran actuación con un público fanático de la banda (a juzgar por como entonaban las canciones).

Después de esto, el WET Stage (la cuadra) se convirtió en un lugar imposible donde la gente empujaba y hacía lo impensable poder ver a Turisas. Los que consiguieron estar dentro tampoco disfrutaron del concierto debido al poco espacio y el “escaso oxígeno”.

Tras aquella locura empezaron, con algo de retraso que terminó por acortar su actuación (y algún detalle algo extraño, como su cantante Verónica, maquillándose en el escenario y delante de todo el mundo), los norteamericanos Benedictum. Con su peculiar estilo de “Power Metal moderno” no dieron un concierto excesivamente bueno aunque supieron suplir sus carencias con fuerza y simpatía. A partir de ahí, y con las actuaciones de Moonsorrow, Unheilig y 1349, la carpa volvió a ser impracticable.

El día en el Party Stage (el otro escenario pequeño) transcurrió de forma muy parecida a la del día anterior. Mal sonido y bandas no demasiado motivadas que en muchos casos aburrieron al personal. Hasta última hora sería un día bastante “cañero” abierto por el Black/Death progessivo de Disillusion, seguido por el metal core de Heaven Shall Burn, Dimension Zero (death metal) y los Vikingos de Norther. En general los cuatro grupos sonaron excesivamente sucios, con las guitarras muy bajas y, de forma generalizada (salvo, quizá Dimension Zero) músicos algo desganados.

Tras la colección de “caña”, cambió de tercio para Kai Hansen que volvió a entonar la manida “I Want Out” pero esta vez desde los micrófonos de Stormwarrior. Concierto con algo de mejor sonido que los anteriores y, sobre todo, muy divertido en cuanto a selección de temas y actitud de músicos y público. Por último, Haggard serían los encargados de poner el punto y final a este pequeño escenario donde sus quince integrantes tuvieron que amontonarse, literalmente, para poder siquiera tocar.

Mala elección de escenario, una vez más, por parte de la organización para un grupo que dio una actuación muy cuidada y a la que, sorprendentemente, acompañó algo más el sonido (también les acompañó el sonido de Caníbal Corpse que tocaban al lado pero como ya se ha comentado, este fue un problema constante). Actuación con Clase y Personalidad.

Por su parte, los escenarios principales comenzaban este último día de Wacken con las actuaciones de Sonic Syndicate y Sacred Reich respectivamente. Los primeros, recién llegados de Suecia y presentado su primer álbum dieron un concierto correcto y moderno al más puro estilo In Flames. Los segundos, con más expectación de la esperada, dieron todo un recital de Thrash metal y una lección de veteranía. Una hora para repasar todos sus clásicos donde no faltó Surf Nicaragua o One Nation. Mención especial para su versión War Pigs de sus compatriotas Black Sabbath.

Seguidamente, y también en los dos escenarios, se sucederían los conciertos de los portugueses Moonspell (a los que no acompañó la suerte, con mal sonido y rotura de cuerdas incluidas), los polémicos Stratovarius (que, al margen de gustos, hicieron un concierto muy completo, con buen sonido e incluso presentaron algún tema nuevo) y los japoneses Dir en Grey. A juzgar por el número de “otakus” que se distinguían entre el público, más de uno esperaba este último concierto con ganas de ver lo que podía ofrecer este grupo enmarcado en el movimiento del Visual Key (aunque algo ya desligados del mismo). Con una música algo peculiar, que a muchos pareció aburrida, lo cierto es que los japoneses gozaron de buen sonido y dieron un espectáculo diferente gracias, sobre todo, a su histriónico cantante (que no paró de hacer muecas, sacudirse bofetadas e incluso hacerse cortes en el cuerpo).

Terminada la actuación de Dir en Grey, tocaba dirigirse al que sería, en opinión de muchos, el mejor concierto de Wacken 2007 y, al mismo tiempo, uno de los que más expectación había causado. Se trataba de un evento especial y es que no es fácil conseguir ver un grupo de Metal con una filarmónica. Llegaba el turno de ver a Rage con la Lingua Mortis Orchestra o, lo que es lo mismo, a Rage y la filarmónica de Minsk.

El público se fue agolpando en el escenario incluso antes de que los japoneses terminasn su actuación y los ánimos de la gente crecía a medida que los 30 músicos de la orquesta, de etiqueta, ocupaban sus asientos y hacían las pruebas de sonido. Los vítores y gritos del personal acompañaban a cualquier escala de violín o chelo hasta que, a las 17:15 en punto, una intro orquestal daba la bienvenida a Peavy, Smolski y el nuevo Andre Hilgers que, sin preámbulos, se lanzaron con su “From The Cradle to The Grave”.

Desde ése momento, y durante los siguientes sesenta minutos, entre guiños y presentaciones de la orquesta (cariñosamente acogidas por el público) se sucedieron temas como Black In Mind, Sent By The Devil, Alive But Dead, Firestorm e incluso Don´t you Fear the Winter.

La primera opinión que merece la actuación del grupo y la orquesta es de absoluta fascinación. Es cierto que las orquestaciones de las canciones podrían ser algo mejores, y si analizamos el sonido en profundidad, nos damos cuenta que cuando realmente se fusionaba la orquesta y Rage básicamente se repetía siempre lo mismo (chelos doblando bajos y violines doblando guitarras), sin embargo el resultado convence. Al final, el sonido compacto y bien combinado dejó a todo el mundo con la sensación de haber visto algo especial.

Con todo el principal inconveniente de la actuación del trio fue, sin duda, que a todo el mundo le supo a poco la hora excasa que estuvieron sobre el escenario. El propio Smolski se retiraba del escenario con cara de circunstancia y señalando a su reloj, síntoma claro que a ellos tampoco les hubiese importado seguir un rato más. La organización, comprensiva y consciente que en recoger todos los bártulos de la orquesta se tardaría un rato, permitió a Peavey y compañía volver sobre las tablas para cerrar una actuación redonda con su manido Higer than the Sky y una pequeña sorpresa, el viejo Refuge, antiguo clásico de la banda que llevaba años cogiendo polvo y que fue acogido con regocijo por los más fanáticos.

El final de su actuación llevó a Wacken a las 19 horas y a enfocar la recta final de esta edición del 2007, pero antes de colgar el cierre quedaban varios conciertos esperadísimos y que para muchos sería el gran final de fiesta. Los escenarios se repartirían, por un lado, para los sonidos extremos de Destruction, Inmortal y Cannibal Corpse mientras que el True Metal Stage acogería a los más modernos de Typo O Negative e In Flames.

Los germanos Destruction llegaban a Wacken después de una extensísima gira Europea y con la intención de celebrar su 25 aniversario por todo lo alto: pirotecnia, chicas ligeras de ropa, antiguos miembros, actores haciendo “performance” (sierra electrica y trozos de carne para el público incluidos), varios baterías tocando al tiempo, colección de invitados (incluyendo al carismático bajista y vocalista de Rage, que minutos antes había actuado en el escenario de al lado, o miembros de Overkill y Sodom) y toda una colección de clásicos de la banda, un tanto previsible pero efectiva al fin y al cabo. Curse the Gods, Thrash Hill Deads o Mad Butcher fueron alguno de los temas elegidos para una actuación que enloqueció al público y que alcanzó su climax final con Elternal Ban, Bestial Invasión y un escenario atestado de invitados y gente desfasado para gozo del personal que asistía atónito al espectáculo que pronto podrá verse editado en DVD. Al final, y a pesar del caos, es justo reconocer que Schimier y los suyos demostraron porque son considerados unos de los padres del Thrash Metal.

Tras la locura en la que terminó el concierto de Destruction, y sin tiempo casi para respirar, el escenario de al lado acogía a Typo O Negative que, llegados desde Brooklyn, ya tenían todo el escenario convenientemente ataviado de verde irlandés. Con todo, los norteamericanos y su Doom Metal con tintes góticos no convencieron a un público que, con el paso de los minutos, fue quedándose sin paciencia para aguantar los constantes fallos y excentricidades del grupo. Quizá el alcohol sea mal consejero de músicos, o quizá muchos asistentes no supieron entender la puesta en escena, pero lo cierto es que a pesar de no tener un mal sonido (cuando tocaban) la actuación no fue buena (sobre todo por los continuos parones, descansos, salidas de escenario…).

Minutos antes de Terminal el concierto de Type O Negative algo comenzaba a sentirse en el público. Una maraña de gente comenzaba a congregarse en frente al Black Stage, maraña que fue creciendo y creciendo hasta aborratar la explanada frente al escenario y permitir que Inmortal se llevase el premio al concierto más concurrido. Ni la filarmónica de Rage, ni el aniversario de Detruction, el DVD de Sodom o el A Night to Remember de Saxon pudieron superar la reunión de los noruegos.

Al fin y al cabo, lo de Wacken son los sonidos duros, y tres años sin poder disfrutar de la banda más conocida del black metal eran demasiados para los miles de seguidores que acogieron a Abbat y a los suyos con ganas. Inmortal no defraudó, y aunque parecía que nada podrían hacer para desencantar, hay que reconocer que el esfuerzo y buen hacer desgranó un concierto espectacular y con muy buen sonido.

Superados algunos problemas iniciales con el sonido, el propio Abbat cogió el toro por los cuernos y a base de cachondeo, macarradas y simpatía llevó a todo Wacken a lo largo de un completo recorrido por la historia de Inmortal donde no faltaron The Sun no Longer Rises, Wrath from Above, The Fall Of Time, Battles in the North o el mítico At The Herat Of Winter. Todo ello aderezado con un juego de luces espléndido y, sobre todo, una pirotecnia impecable, cuidada y salvaje que consiguió cerrar otra grandísima actuación.

A penas cerrado el espectáculo de los noruegos, In Flames salían al escenario con su look moderno y dispuestos a terminar de agotar al personal que, por aquel entonces, ya andaba justo de fuerzas. Los de Gothenborg se mantuvieron en la línea de sus últimos conciertos, con profesionalidad y cierto nivel pero basando sus actuaciones en los sonidos más modernos de sus últimos discos relegando a un segundo plano sus grandes temas de la primer época. Se les reconoce profesionalidad y, sobre todo, tirón comercial en Alemania lo que demostró la buena recepción ante al público, sin embargo sus nuevos horizontes musicales carecen de la frescura, rabia y, sobre todo, calidad compositiva de sus primeras obras y eso se nota.

Por último, y mientras Haggard cerraba el escenario secundario, Cannibal Corpse salían al escenario mientras muchos abandonaban Wacken temerosos de los brutales atascos del primero día. Los norteamericanos dieron un concierto para un público algo más escaso y agotado de lo habitual pero, a pesar de todo, derrocharon y transmitieron energía en un digno final de fiesta. Gran juego de luces, perfecta ejecución y simpatía a raudales como final de fiesta.

En resumidas cuentas esto es lo que dio de si la vigésimo octava edición de Wacken, y aún quedaron muchas cosas en el tintero como el “freak” Mambo Kurtz y su teclado, las apariciones de Terrana enseñando a tocar la batería en el Metal Market, la esperada presentación de Avantasia III o las mil y una anécdotas que pueden disfrutarse en este parque de atracciones metalero en el que, con el paso de los años, se ha convertido Wacken.

Y es que, como nos ha conseguido inculcar a todos la organización, nos veremos allí en 2008… Rain o Shine.

Texto: Nexus
Reportaje: Prisoner

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