Los días 2 y 3 de Junio tuvo lugar, en Milán (Italia), la décimoprimera edición del festival Gods Of Metal a la que asistieron unas 10.000 personas que pudieron disfrutar de 18 grupos entre los que se encontraban Motley Crüe, Heaven And Hell, Velvet Rovolver o Dream Theater.

GODS OF METAL 2007,
LLUVIA, CARDADOS Y BUENA MÚSICA

PARTE I, EL FESTVIAL

Los días 2 y 3 de Junio tuvo lugar, en Milán (Italia), la décimoprimera edición del festival Gods Of Metal a la que asistieron unas 10.000 personas que pudieron disfrutar de 18 grupos entre los que se encontraban Motley Crüe, Heaven And Hell, Velvet Rovolver o Dream Theater.

MetalMas envió dos colaboradores para poder ofrecer una completa crónica de lo acaecido en el Idroscalo milanés.

Texto: Nexus y Prisoner.

Hablar de Gods of Metal es hablar del decano de los festivales italianos y de once años de historia por los que han desfilado los principales grupos del panorama internacional. Desde 1997, año en el que se celebró la primera edición con la participación de ManOWar, Angra y Rage, han pasado diez años que han permitido al público italiano disfrutar de grupos como Pantera (1998), la formación original de Black Sabbath (1998), Metallica (1999), Iron Maiden (2000), Judas Priest (2001 y 2004), WhiteSnake (2003), Alice Cooper (2004) o Def Leppard (2006) entre otros.

En el año 2006 la organización dio un salto de gigante con la presentación de un maratón de cuatro días y 44 bandas que auguraban un 2007 repleto de sorpresas con la posibilidad de encumbrar al veterano festival a la altura de las grandes citas europeas (Wacken, Hell Fest, Sweeden o Grasspop). Sin embargo, cuestiones de fechas y disponibilidad de bandas (junio se ha convertido en un mes imposible donde se celebran más de diez festivales de relevancia que obligan a la bandas a elegir cuidadosamente donde estarán), trucaron esta ilusión de la organización que tuvo que conformarse con dividir el festival en dos partes: la primera celebrada el sábado 2 (con Planet Hard, Glyder, Eldritch, TigerTailz, WhiteLion, Thin Lizzy, Scorpions y Motley Crue) y domingo 3 de Junio (con Sinesteisa, DGM, Anatema, Symphony X, Dark Tranquillity, Dimmu Borgir, Blind Guardian, Dream Theater y Heaven and Hell), y la segunda que tendrá lugar el 30 de Junio (con Slowmotion Apocalypse, , DeathStars, Sadist, Type O Negative, Black Label Society, Megadeth, Korn y Ozzy Osbourne).

Quizá por este motivo, o por la elección de grupos exclusivamente “hardrockeros” del primer día, al Gods of Metal le faltó una buena dosis de “ambiente festivalero”. Pocos fueron los que repitieron los dos días del festival que, en general, contó con público más interesado en ver algún grupo concreto (sobre todo Motley Crue y Dream Theater a juzgar por el número de camisetas) que en disfrutar de un festival completo como ocurre en otros eventos. La organización, lejos de parecer sentirse incómoda con este hecho, lo favoreció con detalles como no disponer de pulseras válidas para ambos días (de hecho, los abonos eran simplemente dos entradas) u obligar a la prensa a acreditarse dos veces.

Al margen de problemas y decisiones previas, lo cierto es que el sábado 2 de Junio a las 10:00 de la mañana todo estaba previsto en Idróscalo, un pueblo pegado literalmente a Milán, para dar comienzo a la décimo primera edición de Gods of Metal en una jornada marcada por la lluvia, el hardrock y sus pintorescos fans que vistieron sus mejores galas (mayas, pañuelos, cardados y cueros varios incluidos) para recibir a un elenco de grupos “rosas” entre los que brillaron con luz propia Scorpions y Thin Lizzy.

Por suerte, el domingo 3 el tiempo acompañó al festival con una temperatura agradable y primaveral que permitió al público ver los conciertos sin demasiado calor. A lo largo de este último día (de la primera parte del festival), se pudo disfrutar en la ciudad lombarda de sonidos más variados y eclécticos, destacando sobre los demás el buen hacer de Anatema y Dream Theater.

En cuanto al festival en su conjunto, lo primero que sorprendió es su ubicación. Gods of Metal se celebra, desde hace años, en Idróscalo, un pequeño pueblo pegado (físicamente) a la ciudad de Milán que cuenta con un enorme parque (pinares y lago incluidos) del mismo nombre perfectamente acondicionado para este tipo de eventos.

Sin demasiadas aglomeraciones, y con perfecta disponiblidad de Parking (que no se llenó en ningún momento) a razón de 5 € diarios, los asistentes al festival pudieron acceder al recinto tras una cierta demora en la entrada (a primera hora) encontrándose una bonita campiña, árboles y un escenario bastante grande en proporción al espacio en el que debía colocarse el público. A primera vista podía parecer que el recinto se quedaría pequeño pero todos los temores de pasar un día “apretado” entre la muchedumbre se fueron disipando ya que la relación espacio/asistencia resultó perfecta. A lo largo de los dos días, y en cualquier concierto, resultó sencillo posicionarse en la parte delantera sin demasiados agobios quedando espacio en la parte trasera desde donde podían verse las actuaciones sin perder detalle.

El otro punto que más llamó la atención de este primer día de festival era lo pintoresco de los asistentes y es que Motley Crue, y el resto de grupos hardrockeros, congregaron a lo más selecto del Glam italiano en una jornada repleta de pañuelos de todos los colores, botas de punta, vaqueros rotos, pelos cardados, peinados imposibles y chicas muy ligeras de ropa (algunas literalmente en ropa interior). Un viaje temporal a la moda de los ochenta en el que muchos se debatían entre la valentía por ser capaz de vestir así (incluso a ciertas edades) y el mal gusto. En cualquier caso, vestimentas y peinados a parte, el ambiente y comportamiento del público sólo puede catalogarse, como suele ocurrir en estos casos, de excelente. Ausencia absoluta de incidentes, ganas de hacer amigos y, sobre todo, ganas de hablar y disfrutar de la música por parte de casi todos. Eso si, el público italiano se demostró frío, cantarín y con muy pocas ganas de saltar o moverse en comparación con lo que puede verse en otros países.

Desgraciadamente, todo este buen ambiente, y el bonito entorno, se vieron enturbiados por el mal tiempo. La lluvía decidió acudir este año al Gods of Metal y a lo largo de todo el día, para desgracia de los pelos cardados y alegría de los vendedores ambulantes de chubasqueros (cuyos hijos ya podrán ir a la universidad), las negras nubes que oscurecían el cielo decidieron descargar agua de forma casi constante. Una fina llovizna intermitente durante la mañana dio paso a una tormenta que sólo remitió durante el concierto de Velvet Revolver. Pese a todo, el escenario estaba conveniente acondicionado (Milán es un ciudad húmeda, situada al norte de Italia donde son frecuentes las lluvias) y no hubo que lamentar ningún retraso por culpa del mal tiempo.

La última sorpresa con la que se encontraron los asistentes (algo ya habitual en este festival y que puede llamar la atención a los que estén acostumbrados a otras citas musicales) es la ausencia total de puestos de discos, ropa, “metal market” y demás parafernalia que siempre entretienen entre concierto y concierto. En este caso únicamente podían encontrarse cinco carpas con fines puramente publicitarias. Muchos demostraron su habilidad en la caseta que promocionaba el Guitar Hero, mientras otros “segregaban saliva” en la de Ducati, pero realmente no había ningún sitio o puesto donde comprar (salvo camisetas oficiales o los puestos piratas de fuera del recinto).

El número de asistentes a este primer día “hardrockero” es difícil de precisar. La opinión generalizada entre los consultados es que el número se aproximó a las 5.000 personas, que no fueron suficientes para dar la sensación de éxito de público.

Sobre las doce de la noche, y tras finalizar la actuación de Motley Crue, la gran mayoría de los asistentes abandonaron el recinto, encaminándose a sus casa u hoteles, salvo un reducido grupo de valientes que se prepararon para pasar la noche en un zona cercana habilitada como Camping. Aunque MetalMas no pudo verla de primera mano, los que allí se quedaron aseguran que fue una noche incómoda, debido a la lluvia, aunque la zona de acampada estaba bien elegida, en un paraje bonito, con árboles y terreno blando donde poder descansar cómodamente. Con todo, se escucharon quejas unánimes por la escasez de duchas (unas 10), baños y la ausencia de agua caliente.

El segundo día, la marea de cardados y mayas dejó paso a las camisetas de Dream Theater y al buen tiempo. Las interminables oleadas de lluvia del día anterior se transformaron en un soleado día primaveral con la temperatura perfecta para un festival (ni mucho frio ni mucho calor). Lástima que todo el recinto quedase abnegado por el barro el día anterior lo que hacía complicado e incómodo moverse por casi todo el festival.

En esta segunda jornada el ambiente fue muy similar pero con una afluencia de público notablemente mayor (quizá unas diez mil personas). Pese a ello tampoco se vieron grandes aglomeraciones de gente y la sensación de espacio no decreció en exceso. A lo largo del día, y dado que era imposible sentarse en ningún sitio debido al barro, el cansancio empezó a hacer mella en muchos y más de uno terminó chapoteando después de dos días seguidos de pié.

También empezó a notarse la ausencia de algún tipo de distracción al margen de los propios conciertos. La propia ubicación del festival (que no tenía cerca ni restaurantes, ni bares ni supermercados) y el no disponer de “mercadillo” dejaban pocas alternativas, lo que unido al barro y la imposibilidad de “tirarse” un rato en el suelo, hicieron que más de uno se decidiese a coger el coche y volver a Milán al menos por unas horas (suerte de las facilidades de aparcamiento). Esta ausencia de infraestructuras mínimas, sobre todo lugares donde tomar algo por la noche o supermercados, afectó especialmente a los ocupantes de la zona de acampada. Es más, los que llegaron el viernes por la noche y no habían sido previsores se quedaron sin cenar.

El capítulo de vituallas merece también una mención a parte por ser otro de los puntos débiles de la organización. En el interior del recinto únicamente había una carpa con nueve tiradores de cerveza y una comida más insalubre de lo normal (para lo que suelen ser los festivales). En la parte exterior podían encontrarse varios puestos de “Paninis”, o bocadillos típicos italianos, donde la comida, si bien no pasaría un control de sanidad, al menos no parecían un rancho carcelario. En cualquier caso, tanto dentro como fuera, los precios resultaban excesivos. Es cierto que Milán es una ciudad cara en lo que a servicios de hostelería se refiere (no es difícil ir a tomar un café y salir temblando porque te cobren 3 euros), pero la política de “casi todo” a cinco euros, salvo las cañas de cerveza (equivalentes a un tercio) a cuatro, parecían más destinadas a rematar los mal hallados bolsillo de los heavys asistentes que a hacerles más agradable su estancia.

Lo que si pudo notarse es la proyección cada vez más internacional que va alcanzando Gods Of Metal. Entre los aproximados 12.000 asistentes que acudieron entre los dos días era fácil encontrar franceses (cosa nada extraña ya que la frontera con Francia no estaba especialmente lejos), Suizos (igual que Francia), españoles (una verdadera oleada) o alemanes. Es más, el viernes antes del inicio del festival, y el lunes posterior, podían verse por las zonas turísticas más representativas (La Catedral o Duomo y alrededores) todo tipo de “peludos”. Incluso en el aeropuerto podía notarse la afluencia excesiva de metaleros (Italianos y extranjeros).

En cuanto a la organización y, como suele ser habitual, claros y oscuros por igual. En cuanto a los puntos más positivos podemos destacar la ubicación del evento, el espléndido sonido conseguido o la limpieza (sobre todo en los baños).

En cuanto a los puntos negativos, las críticas no se hicieron esperar y, quizá, los organizadores debieran tomar nota de algunos puntos importantes: poner más barras, evitar que se formen barrizales disponiendo de paja para el terreno o racionalizar la seguridad (y es que tener muchos policías en la puerta no te asegura que en los alrededores del recinto no se cuele gente con botellas o barriles de cerveza). Como puntos más críticos comentar lo innecesario de mantener el recinto cerrado hasta las 15 horas (sobre todo cuando dentro del recinto a penas había algo que comer) o lo peligroso que resulta hacer deambular a policías armados, solos, en mitad del gentío.

Ya dentro de lo estrictamente musical cabe mencionar que el espléndido escenario dispuesto en Idróscalo venía acompañado de un sonido y acústica francamente buenos. En líneas generales a penas hubo problemas técnicos y casi todos los grupos sonaron de forma limpia y nítida. Quizá, y por sacar algún pero, no hubiese molestado una pantalla gigante al lado del escenario pero es cierto que, incluso desde la parte de atrás, los detalles se percibían bastante bien.

En cuanto a los conciertos, y aunque subjetivamente pensemos que Scorpions y DreamTheater fueron los que mejor tocaron, lo cierto es que por los mojados y embarrados escenarios del Gods of Metal pasaron 18 bandas que desgranaron en la mayoría de los casos actuaciones espléndidas que dejaron espacio para pocas críticas (de hecho, en líneas general las diferentes actuaciones estuvieron algo por encima de lo que suele verse en otro eventos de este tipo).

Elaborado por Nexus y Prisoner

PARTE II: SÁBADO 2 DE JUNIO

11 DE LA MAÑANA: PLANET HARD

Grupo heavy italiano encargo de la difícil tarea de abrir el festival. Con un sonido muy rockero unido a tintes heavys algo más fuertes, desgranaron una actuación más que correcta que fue recibida con ansiedad por los que consiguieron llegar a tiempo al concierto y no guardaban cola en la entrada.

11:45 DE LA MAÑANA: GLYDER

Con a penas media hora de actuación, y tras una presentación general del festival a manos de un tipo disfrazado de monje, Planet Hard dejó libre el escenario a los irlandeses Glyder.

Una banda relativamente desconocida de rock duro y guitarrero al más puro estilo de sus compatriotas Thin Lizzy que esa misma tarde actuarían en el mismo escenario. Sorprendente concierto que empezaba a mostrar el espléndido sonido del que gozarían todas las bandas a lo largo del día.

12:30 DE LA MAÑANA: ELDRITCH

El medio día tenía preparado el primer entrante sólido del festival. Eldrithch es una banda Italiana que lleva ya diez años galopando entre el heavy, el power y los toques progresivos más modernos creando un sonido moderno que en Italia cuenta con miles de seguidores.

A lo largo de una hora de actuación, la banda de Terence Holler y Eugine Simona, descargó diferentes temas apoyándose en la fuerza de sus guitarras y la espléndida voz del propio Holler. El público agradeció su entrega acompañándoles y coreando buena parte de sus temas, entre los que destacaron varios de su próximo disco “Blackenday”.

13:30 TIGERTAILZ

Tras una leve concesión a los sonidos más modernos de Eldrithc, el Hard Rock recuperaba el escenario del Gods of Metal para no volver a apearse de él en lo que restaba de día. En este caso le tocaba el turno a Tigertailz, una banda inglesa que, aunque conocida en nuestro país, nunca ha dejado de ser minoritaria.

Sorprendente la cálida acogida que les dio el público italiano que, a lo largo de toda su actuación, corearon sus canciones y se dejaron llevar por el ritmo que marcaba Kim Hooker en un concierto entretenido y repleto de detalles. En general, a juzgar por la actitud del público, las camisetas que se veían y la entrega de los músicos, los ingleses cuentan con más simpatías en tierras italianas que españolas.

Con un set list bastante bien elegido, incluyendo clásicos, himnos y algún tema nuevo de su último disco, TigerTailz demostró que es uno de esos raros grupos a los que la madurez sienta bien demostrándose ahora más seguros y mejores músicos que antaño.

Mención especial requiere la vuelta de su bajista, Pepsi Taste, recuperado ya de sus problemas de salud y perfectamente integrado con sus compañeros de escenario.

14:45 WHITE LION

Con la puntualidad prusiana que caracterizó todo el festival, llegaron las tres menos cuarto y Mike Tramp apareció sobre el escenario para presentar a los nuevos White Lion demostrando que los años no han hecho mella en él.

Para los que no hayan tenido la oportunidad de verles en su paso por nuestro país, decir que los nuevos White Lion poco tienen que envidiar a la formación clásica. En líneas generales los nuevos miembros, y sobre todo su batería Tony Farell, le confieren a la formación un sonido mucho más contundente que antaño. Sonido que ayuda a Mike Tramp a disimular los defectos de una voz que, si bien nunca ha sido especialmente reseñable, con el paso de los años se ha ido deteriorando pero sin perder ése tono aterciopelado que tanto caracterizó a la banda. En cualquier caso, esta debilidad queda perfectamente superada con el sonido de la banda y una actitud del propio Tramp impecable sobre el escenario a base de muchísima fuerza, simpatía y carisma en cada uno de sus gestos y movimientos.

El concierto en cuestión resultó realmente bueno y, a pesar que en los primeros minutos el sonido falló, tanto por la voz de Tramp como por una mala ecualización de los instrumentos, las cosas mejoraron al poco tiempo y fueron siendo cada vez mejores en secuencias de grandes clásicos de la banda, todo ellos himnos después de casi veinte años (“Hungry”, “Little Fighter”, “Broken Herat”, “Wait” o “Radar Love” entre ellos).

Alguna carencia en el setlist (“where the Children Cries” o “Farewell”), más nostálgica que razonada, para una formación que dio el primer gran concierto del día y que dejaron muy buen sabor de boca a todos los asistentes.

16:00 THIN LIZZY

Actualmente Thin Lizzy es una formación de versiones de ellos mismos formada por los dos guitarristas originales de la banda (John Sykes y Scout Gorham) que hace unos años decidieron volver a los escenarios con el objetivo de revivir la leyenda de Thin Lizzy aún en ausencia de su alma matter Phyl Lynot.

El concierto en línea generales resultó magistral, con lleno de guiños al cantante ya ausente (al que dedicaron el concierto, como siempre, y buena parte de los temas) y es que a pesar de no contar con la genialidad del vocalista irlandes, la banda tiene actualmente entre sus filas al genial Tommy Aldridge (betería) y al no menos virtuoso Marco Mendoza (bajo).

Como no podía ser de otra manera, la actuación estuvo salpicada de clásicos como “Jail Break”. “Cold Sweat”, “Bad Reputation” o “Cowboy Song”. En definitiva, un grandísimo concierto de rock que, a la postre, sería una de las mejores actuaciones del festival.

17:30 SCORPIONS

Dice la sabiduría popular “que sólo los grandes se crecen ante la adversidad”, y si atendemos a este dicho, y a lo que vimos en el concierto que Scorpions ofreció en Milán, debemos darnos cuenta que nos encontramos ante una de las mejores bandas de la historia de la música contemporánea.

Con un tiempo horrible (lloviendo sin cesar), aún de día (lo que implica la imposibilidad de disfrutar de sus trabajados juegos de luces) y con el cabreo que al parecer había suscitado en los miembros de Scorpions el hecho de ser relegados a un papel secundario del cartel (incluso detrás de Velvet Revolver), los alemanes saltaron al escenario completamente enrabietados y dispuestos a comerse al público, el escenario y el Idróscalo si hiciese falta.

El resultado fue uno de sus mejores conciertos en los últimos años donde todos y cada uno de los miembros del grupo se esforzaron para que, finalmente, muchos de los asistentes llegasen a la conclusión que su actuación fue la mejor del festival (con permiso de Mike Portnoy y Dream Theater).

Una actuación memorable en la que Klaus Meine demostró que, a pesar de los años, su voz sigue manteniendo su peculiar tono sin perder su fuerza y su capacidad de llegar a las baladas más tiernas como “Still living You” o a los ritmos más guitarreros y fuertes de los temas de su último disco “Humanity Hour I”.

Rudolph Schenker, ataviado con unas inadecuadas mayas verdes (suponemos que influidos por tanto espíritu Glam), corrió, saltó y hasta se arrastró sin parar un solo momento de tocar su guitarra de forma endiablada mientras James Kottak, el loco y carismático batería, no dejó de hacer tonterías (como romperse botellines en la cabeza) al tiempo que machacaba su instrumento sin perder el ritmo.

Una actuación completísima, a pesar de la hora y las adversidades, donde hubo tiempo (en una hora y veinte minutos) a recordar grandes clásicos (“BlackOut”, “Dynamite”, “Big City Nights”, “Rock you like a Hurricane” o “Holiday”), temas nuevos (“Humanity Tour”, “Tease me please me”, “321”) e incluso guiños jocosos como el momento en el que el bajista Pawel Maciwoda decidió que era una buena ocasión para versionar a Metallica.

En definitiva, un concierto espléndido en el que, quizá, se hubiese conseguido la perfección con un set list algo menos común y un público algo más entregado.

19:20 VELVET REVOLVER

Tras el huracán germano, tocaba el turno de la descarga de los norteamericanos Velvet Revolver, conocidos por contar entre sus filas con los ExGunsNRoses Slash y Duff. Durante la preparación del escenario había una cierta expectación entre el público por ver que podían ofrecer los de California y el resultado fue, en líneas generales, decepcionante.

Un concierto correcto, con un sonido decente y sin fallos, y que sin embargo no consiguió despertar al público gracias a unos músicos completamente desganados y que simplemente parecían “pasar por allí”.

El cantante, y Ex Stone Temple Pilot, Scott Weiland resultó un bufón que, intentando parecer muy trasgresor, terminó por caer en lo ridículo y pesado. En el segundo tema decidió sacar su conocido megáfono y cantar a través de él, gracia que repitió una y otra vez, tema tras tema, hasta el punto que todos los asistentes (y creo que el propio grupo) empezó a pensar en estampárselo en su cabeza. Especialmente crispantes resultaron muchos de sus movimientos e intentos de imitar los dejes de Axel Rose (guiños que, por otra parte, nadie llegó a comprender).

Slash toco correctamente, frío y un tanto aislado (como siempre), mientras que Duff parecía perdido. Es resto de miembros del grupo, aunque con buen sonido, parecían más aburridos que el público que pronto se cansó de aguantar las psicodelias de guitarras con las que una y otra vez se empeñaban en castigarles.

Set list a medio camino entre su primer y segundo disco (novedad), con varias versiones en medio que ni siquiera consiguieron animar al público. Incluso las esperadas versiones de Guns (It´s so easy y Mr. Brownstone), elegidas de forma un tanto pecuniaria, contribuyeron a que el público quedase más decepcionado y aburrido.
Como suele ocurrir al final con la mayoría de supergrupos, grandes músicos, buen sonido pero una cierta carencia de personalidad propia.

21:30 MOTLEY CRÜE

Tras la actuación de Velvet Revolver, y con la mirada en el nublado cielo milanes que a esas horas volvía a la carga con más lluvia, el público del Idroscalo comenzó a agolparse en las primeras filas del recinto esperando que Nikkie Six y los suyos apareciesen sobre las tablas.

Era el plato fuerte del día y podía notarse tanto en el escenario (más completo y trabajado que el resto) como en el nerviosismo de la gente, casi todos HardRockeros y casi todos deseosos de ver a los norteamericanos que, dos años antes, ya habían encabezado el cartel del festival.

Finalmente, y con un retraso mínimo (más motivado por la actuación de Velvet que por la tardanza de los técnicos en disponer todo el escenario), las luces se apagaron y la “simiesca” silueta de Tommy Lee ocupó la batería para, segundos después, cegar al público con un fogonazo de luz y fuego (Motley fue el único grupo que utilizaría pirotécnica a lo largo de todo el festival) que daría paso al resto de la banda y a un “Dr. Feelgood” que, al principio, animó a todo el mundo augurando un gran concierto.

Sin embargo, a medida que pasaron los primeros temas, fue quedando claro que ése primer estruendo no sería más que una ilusión y es que los californianos no tenían su mejor noche. Con un Nikki Sixx completamente fuera de juego (excesivamente relajado y, aunque correcto, fuera de tiempo casi todo el rato) y un Mick Mars cada vez más debilitado por sus problemas de salud, la ardua tarea de levantar y mantener las ansias del público cayó sobre Vince Neil, que a pesar de no haber sido nunca un genial vocalista, cada día va a peor, y Tommy Lee que hizo lo que pudo, a su manera, para mantener la expectativa.

Durante algo más de una hora y media, salteada de pausas y parones innecesarios, los reyes del HardRock más guitarrero se prodigaron con un set list plagado de clásicos y muy pocas diferencias desde su anterior visita a Europa: “Shout at the devil”, “Looks that Hill”, “Wild Side”, “Live Wire”, “Too fase for novel”, “Same on Situation” o “Girls, Girls, Girls” fueron algunos de los temas escogidos para enloquecer a un público al que poco le importó las deficiencias musicales.

Y es que, no nos llevemos a engaño, Motley Crüe son algo más que una banda de música para muchos de sus seguidores. Muchas de las personas que se daban cinta bajo el intenso diluvio que acompañó a Nikkie y los suyos, ven en ellos verdaderos iconos de una época y filosofía de vida en donde lo de menos es lo bien o mal que puedan tocar. Esa adoración hizo que, aún con los innecesarios parones o los recurrentes gazapos por parte de todos los músicos, el público vibrase, gritase y viviese intensamente cada minuto (o todo lo intensamente que parece entender el público italiano un concierto).

Tras casi una hora y media, en la que destacó la genial interpretación acústica de “Home Sweet Home” con Vince y Tommy dejando el único rastro de genialidad que se vería en el concierto, Mick Mars no pudo más y el grupo tuvo que tomarse diez minutos de descanso en los que pudimos volver a ver, otra vez, a los miembros de seguridad cargar con el maltrecho guitarra hacia el “BackStage”.

Prácticamente el show terminó allí. Sólo hubo tiempo o fuerzas para un fugaz bis del ya clásico “Anarchy in the UK” que, al menos, dejó buen sabor de boca. Además de los temás, toda la actuación estuvo salteada de muchos detalles puramente “Motley”, como un solo de batería algo soso, la visita de Tommy Lee al foso, la pirotecnia o la aparición de una señorita ligera de ropa que intentó “calentar” al público y que fue recibida con vítores por parte de unos y cierta indignación por parte de otros. Opiniones sexistas al margen, tantas idas y venidas rompieron continuamente el ritmo de un concierto que debió ser más movido y enérgico.

Finalmente, y tras analizar la actuación en su conjunto, pudimos darnos cuenta que Motley Crüe sigue siendo un grupo adorado y querido por un público incondicional pero que, musicalmente, necesitan de un fuerte revulsivo para volver a brillar. Sin un escenario impresionante como el de su última gira mundial, con un juego de luces excesivamente saturante y sin la novedad de la esperada reunión tras tantos años de paciencia por parte de sus incondicionales, Motley Crüe se convirtió en un grupo que no estuvo a la altura de otros que ése mismo día actuaron en Milán.

Elaborado por Nexus y Prisoner

PARTE III: DOMINGO 3 DE JUNIO

10:30 DE LA MAÑANA: SINESTESIA

Puntuales, y con buena parte de la gente aún pendiente de entrar en el festival, apareció Sinestesia para tocar cinco temas de Hard Rock con tintes progresivos que fueron recibidos con cierta frialdad por los asistentes.

Actuación correcta, buen sonido y, sin embargo, pasotismo del público que no se dejó atraer por los italianos.

11:30 DE LA MAÑANA: DGM

Power Metal Italiano con ciertos tintes progresivos para un grupo conocido y querido en Italia que descargó durante 40 minutos ante un público, aún escaso, pero esta vez completamente entregado.

Concierto de presentación del último disco, algo escaso en cuanto a tiempo pero con buen sonido.

12:30 DE LA MAÑANA: ANATHEMA

Hablar de Anatema en un festival de metal es entrar en un terreno pantanoso, máxime porque este grupo hace tiempo que abandonó los senderos del Doom Metal que tan populares les hicieron para adentrarse en terrenos más experimentales que hicieron que muchos de sus fans más clásicos no les perdonasen la evolución artística.

En todo caso, los ingleses no son novatos y, además, tienen una calidad musical indiscutible por lo que, tiranteces a parte, no tuvieron problema alguno para hacerse con el cariño de un público al que ofrecieron un concierto ecléptico y repleto de detalles musicales en el que, a pesar de algún guiño al pasado, dejaron claro que Anathema hoy en día tiene poco que ver con aquel Doom Atmosférico de hace años.

Mención especial a la sorpresa de la mañana con el clásico de Pink Floyd “Comfotambly Numb” con el que los ingleses dejaron a más de uno encantado de haber llegado pronto al festival.

Lástima del horario y de un intenso sol que desmereció un sonido y actuación muy sentidas (a la para que complejas y, quizá, densas para esas horas).

13:30 SYMPHONY X

Aprovechando que Dream Theater pasaba por allí, y que el festival estaba absolutamente repleto de camisetas “progresivas”, los norteamericanos Symphony X se dejaron caer por tierras italianas para presentar su nuevo disco, “Paradise Lost”, y, de paso, sorprender al público del Gods Of Metal con una actuación repleta de energía y calidad empañada únicamente por una mala ecualización del bajo que impidió seguir todos los detalles.

Con un Set List a medio camino entre la presentación de su nuevo disco (con cuatro temas) y otros clásico, Michael Romeo y los suyos dieron una buena lección de cómo la buena música no esta reñida con la diversión y las gamberradas que en conjunto cerraron un concierto en el que brilló con luz propia Rusell Allen (quizá la mejor actuación vocal del festival).

14:45 DARK TRANQUILITY

Dark Tranquility acudían al festival para presentar su nuevo disco, Fiction, y a crear el contrapunto a los sonidos más blandos y clásicos que a lo largo de los dos días inundaron el Idroscalo. Ambas misiones las llevaron a cabo con éxito en una actuación elegante y brutal donde mezclaron temas de su nuevo disco con sus clásicos más conocidos (quizá se hecho de menos algo de variedad ya que, en líneas generales, tocaron sus temas más habituales como “Negation” o “Final Resistente”).

Destacar, ante todo, que además de su agresividad y potente sonido sobre las tablas, todos y cada uno de los miembros del grupo dieron muestras de una simpatía y saber estar envidiables que se traducen en una cercanía con el público que ya querrían para si muchos músicos.

Actuación muy correcta, con un sonido perfecto y, como dijo el propio cantante para despedirse: “tan sólo algo de amantes de la música, para amantes de la música”.

16:00 DIMMU BORGIR

Puntuales como todos los grupos, los noruegos salían al escenario con la intención de seguir contentando a los amantes de las propuestas más extremas y continuar con el buen hacer de Dark Tranquility. Desgraciadamente no pudieron hacer ni lo uno ni lo otro.

En definitiva, un sonido muy poco acertado que no consiguieron arreglar a lo largo de todo el concierto para desesperación de los músicos que por más señas que daban a los técnicos no consiguieron hacerse oir en condiciones prácticamente en ningún momento.

A medida que avanzaba el concierto, y que desgranaban temas del último album, el frente del escenario quedaba poco a poco vacío salvo por los asistentes más “oscuros” que se mantuvieron firmes a pesar del intenso calor completamente incompatible con el cuero de unos y el maquillaje de otros (públicos y músicos).

Al final, diversidad de opiniones a pesar de que, objetivamente, su sonido había sido malo.

17:30 BLIND GUARDIAN

Hace ya muchos años, casi diez, en los que ver una actuación de Bling Guardian, sobre todo en festival, se ha convertido en una actividad de riesgo algo monótona. Esta vez, y a pesar de lo entregado del público que parecía haberse estudiado todos los temas la noche antes, no fue una excepción.

El adjetivo que quizá mejor define la hora y cuarto de actuación de los alemanes es desgana y es que ninguno de los miembros del grupo parecía tener demasiada intención de hacer nada reseñable aquella tarde.

Con una sucesión de clásicos como “War of Warath”, “Into the Storm”, “Born in a Mourning Hall”, “NitghtFall” o los sempiternos “script for my Réquiem”, “Valhala”, “The Bard Song” y “Mirror Mirror” consiguieron animar pero no convencer.

El punto final al concierto, aunque le quedarían varios temas más, lo dio el “And There was Silence” que con su duración y ritmo tedioso consiguió desesperar a más de uno y acabar con las ganas de muchos de seguir escuchando.

Como conclusión, los tópicos habituales: Hansi tiene la voz cada vez peor hasta el punto de deslucir todos los temas, la batería ha perdido fuerza y carencia (a pesar de las habilidades técnicas de Frederik Ehmke) y los nuevos temas (después del NightFall) rompen completamente el ritmo de los conciertos.

19:20 DREAM THEATER

Dream Theater es uno de esos raros grupos que ha nadie deja indiferente. Portnoy y los suyos son adorados y odiados a partes iguales y, frente a los que dicen que son unos “pedantes” aburridos, encontramos los que idolatran a una formación caracterizada por un sonido ecléctico y complejo.

Si atendemos al número de camisetas que ése día poblaban el Gods of Metal, y la enorme aglomeración de gente que se congrego frente al escenario, podemos decir que Dream Theater era el grupo más esperado del festival y que buena parte de los que allí se dieron cita se cuentan entre los incondicionales de la formación.

En teoría, el concierto sería una presentación de su nuevo “Sistematic Chaos”, pero teniendo en cuenta que ése día era comienzo de gira y que además se cumplía el 15 aniversario del “Image And Words” (uno de los discos más aclamados de los norteamericanos y, según muchos, una de las obras cúlmenes del género progresivo), todos esperábamos algo especial de este grupo que tan acostumbrado tiene a su audiencia a sus extravagancias en directo.

Una vez más a la hora en punto, un enérgico James Labrie salió corriendo sobre el escenario para entonar el “Pull me Ander”, primer tema del disco antes mencionado, que pareció dejar más que satisfecho al público.

Tras ese primer paso, el propio Labrie se encargo de decirle al público lo que ya sabían: que aquel día era el cumpleaños de uno de sus discos fetiche y que, por tanto, era un buen momento para tocarlo entero.

Dicho y hecho, con el público enloquecido, los cinco miembros del grupo progresivo desgranaron todos y cada uno de los temas del “Images And Words” con su habitual maestría y calidad.

Por lo demás poco más puede decirse del concierto del que mucho se había hablado (sobre todo por la polémica suscitada tras la incorporación de Heaven And Hell que relegó a los neoyorquinos al segundo puesto del cartel) y que simplemente fue perfecto. Labrie, con nuevo look, sacó lo mejor de si, Portnoy simplemente genial, Petrucci inconmesurable y más asequible que de costumbre, Myung perfecto y Rudess al mismo nivel que sus compañeros (con un gracioso adminículo que le permitía hacer girar sus teclados y tocar desde todas las posiciones).

Poco más puede decirse de una actuación que terminó con el ya clásico Home y un As I Am que dejó en el público la sensación de haber estado en un pequeño hito dentro de la trayectoria de una banda formada por los que, posiblemente, sean los mejores músicos del panorama metalero actual.

21:30 HEAVEN AND HELL

A las nueve y media, Gods of Metal tenía una cita con la historia y es que no todos los días se tiene la oportunidad de ver sobre un escenario a Geeze Butler, Vine Appice, Tony Iommi y Ronnie James Dio o, lo que es los mismos, los Black Sabbath que sorprendieron al mundo a principios de los ochenta con los ya míticos “Heaven And Hell” y “Mob Rules”.

Con un escenario perfectamente decorado, que evocaba las ruinas de un castillo con sobriedad y buen gusto, los actuales “Heaven And Hell” se preparaban para salir a escena con la misma intro que, ya en 1980, abrió su disco homónimo.

Sorprendía que, para entonces, buena parte del público empezase a retirarse quedando en el recinto del Idróscalo bastante menos gente que durante la actuación de Dream Theater. En todo caso, a lo que allí quedaron poco les importó y es que, tras la breve Intro, los cuatro músicos salieron a escena a ritmo de “Mob Rules” y desde ahí comenzó una fiesta de clásicos en donde no faltó “Children of the Sea”, “I”, “Sing of the Southern Cross”, “Voodo”, “Computer God”, “Die Young” o “Heaven&Hell”. En suma, poca concesión a novedades a excepción de “Shadow of The Wind”, que desconcertó un poco a buena parte del público.

El sonido de la actuación fue bastante bueno, quitando algunos problemas iniciales, aunque lo que más llamó la atención fue el impresionante juego de luces que constantemente bañaba a los músicos. Espléndidas combinaciones que convertían el escenario en una tormenta, un incendio o en el mismismo infierno. Destacable también las proyecciones que, al fondo del escenario y sobre una pantalla simulando vidrieras, acompañaron a “Heaven And Hell” ambientando todavía más si cabe su descarga.

Noventa minutos de actuación que dieron mucho de si y que nos permitieron comprobar que Butler e Iommi siguen siendo sendos maestros con sus respectivos instrumentos, a pesar de no moverse de su sitio y a penas hacer caso al público. Appice, aún sin ser un deje de simpatía, cumple su función de batería a la perfección y DIO da el contrapunto a todos ellos con un carisma y saber estar fuera de lo común. El pequeño vocalista dió todo un recital de lo que debe ser un “Frontman” conjugando su voz con continuos guiños al público y, todo ello, moviéndose como un torbellino de un lado al otro del escenario. Lástima que los años no pasen en balde y ya en el último tema prácticamente se quedó sin voz (que no sin fuerza).

El momento más álgido de la actuación se alcanzó, ya en el único Bis, con un “Neon Knights” que llegó tras una adaptada y larga “Heaven And Hell”. El propio DIO se vio bañado por una intensa luz roza que salía de un foco situado en el cielo y que a más de uno puso los pelos de punta.

En definitiva, Heaven And Hell no dió la mejor descarga del festival, ni siquiera parecían los más esperados por un público que poco a poco fue abandonando el recinto antes y durante su actuación y, sin embargo, para muchos fue el momento más emotivo y es que, sobre las tablas, estuvieron los padres del Heavy Metal y los precursores de lo que, hoy en día, es nuestra música.

Elaborado por Nexus y Prisoner

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