FESTIMAD SUR 07 - CRÓNICA 1

A continuación os presentamos la crónica de los conciertos de DEVIL DRIVER y SLAYER en el FESTIMAD SUR 2.007, que en esta edición tuvo lugar en el Estadio Butarque de Leganés.

En un día que se presentaba lluvioso nos plantamos -no sin pocos problemas relativos al desmesurado tráfico existente- en el Estadio Butarque de Leganés, al cual llegamos sin mayores dificultades gracias a los considerados miembros de la organización y su previsora idea de colocar suficientes carteles indicativos como para parar un tren, además de la consabida presencia de policías en las proximidades del Estadio, que cumplían las veces de vigilantes de parking, informadores esporádicos y salvaguardas de nuestra integridad física en todo momento.

Muy a nuestro pesar debemos decir que nos fué imposible asistir a la actuación de ANATHEMA, por lo que tan sólo podemos decir, según lo que algunos compañeros asistentes al Festival que no se encontraron con los problemas de tráfico que tuvimos la mala suerte de sufrir en nuestras carnes nos comentaron, que los británicos se mostraron quizá demasiado instrospectivos en esta ocasión –actitud que, por lo que cuentan sus seguidores, parece mantenerse en casi todos sus conciertos-, sin calar del todo en un público que esperaba ansioso la agresividad de los dos grupos que aparecerían a continuación.

A pesar de que, por lo que se comenta, se le prestó a ANATHEMA una atención más bien superficial que se hacía más intensa tan sólo en el caso de los fieles seguidores del grupo, nosotros sentimos sinceramente no haber podido presenciar la interpretación de temas como “One Last Goodbye”, “Fragile Dreams” o “A Natural Disaster” de este grupo con casi 20 años de historia a sus espaldas. Otra vez será.

DEVIL DRIVER

Los californianos DEVIL DRIVER y su frontman, el ex-COAL CHAMBER Dez Fafara, escupieron toda su fuerza en esta edición del Festimad, ofreciendo un setlist lleno de lo que mejor saben hacer: caña burra al más puro estilo americano, sin pausa ni respiro, con voces sangrantes a un ritmo trepidante.

Ante un público para nada numeroso y con la claridad previa al atardecer todavía encima, los de Fafara abrieron boca con “End Of The Line”, con el que pudimos comprobar que a pesar de la actitud furiosa y con muchísimas ganas del vocalista el sonido no era el deseable para una banda como esta. Durante todo el concierto se les escuchó algo embarullados, sin limpieza en las guitarras en algunos momentos, cosa que para su estilo de música es de vital importancia, y, si la memoria no nos falla, fué algo más adelante, en medio de “Clouds Over California” cuando, para desdicha de los músicos, se produjo un parón total en los equipos, lo cual supuso romper el perfecto ritmo que hasta entonces llevaba el grupo.

Si hay que reconocerles algo a los californianos es desde luego su entera profesionalidad ante este imprevisto, ya que, a pesar del parón, continuaron tocando a la espera de que algún técnico resolviese el marrón, e incluso cuando vieron que no se solucionaba al cabo de unos segundos, mantuvieron su buen hacer y no despotricaron contra el personal en ningún momento. Por ello y por la brutalidad que nos brindaron tema a tema, los de Fafara se metieron al público en el bolsillo con sus velocísimas guitarras, sus ritmos incansables y la sangrante voz de Fafara, amén de sus continuos movimientos sobre el escenario, su insistente diálogo con la masa y sus invitaciones constantes a mover la melena.

Temas como la salvaje “Swinging The Dead” de su primer disco o “Hold Back The Day” y “Grinfucked”, del segundo, consiguieron –sin mucho esfuerzo dada la natural disposición del público en estos casos ante tales menesteres- que la zona más cercana al escenario se convirtiera en un campo de batalla apto tan sólo para los más valientes –o los que tengan un bazo más resistente-. Puede que ese sea el motivo de que la organización dividiera mediante un pasillo de vallas al público en dos partes incomunicadas, para evitar que los famosos Walls Of Death, cuya inminente aparición parecía mascarse en el ambiente, produjeran alguna lesión seria como en otras ocasiones con grupos de igual intensidad sobre las tablas.

DEVIL DRIVER ofreció sin duda un concierto currado y sobre todo con mucha gana por parte de todo el grupo, ensombrecido tan sólo por los problemas de sonido y la mala suerte con el equipo, con un set-list en el que sonaron también temas de su recién horneado álbum, como “Not All Who Wander Are Lost” o ese “Clouds Of California” a medias que mencionábamos antes, y que fueron un avance en directo de lo más reciente de la banda, su “The Last King Words”, que verá la luz a través de Roadrunner Records a finales de julio.

Como decimos, un buen concierto, con gancho y un ritmo incesante a pesar del carácter machacón de muchas de las composiciones, empañado tan sólo por los problemas de sonido a los que los de DEVIL DRIVER supieron enfrentarse de forma totalmente profesional sin convertirlo en algo más aparatoso de lo que ya fué.

SLAYER

Tras más de media hora de espera después de que DEVIL DRIVER abandonara el escenario, vemos por fin aproximarse a Lombardo a su batería, con un escalofrío que nos prepara para lo que estamos a punto de presenciar. Este hombre y su más que demostrada velocidad siempre atrae nuestra mirada y acelera nuestras ya de por sí enormes ganas de que destruya los bombos con esa fuerza y soltura de que siempre hace gala.

Hay que decir que SLAYER, cabezas de cartel en ese primer día de Festival y antiguo asistente en anteriores ediciones, no encaja del todo en este Festimad y sus poco o nada homogéneos participantes. Y es que a pesar de que casi todo el mundo en el Festimad pertenecía a una tribu urbana más o menos definida –dicho sea de paso y sin ánimo de ofender, Malasaña debió echar mucho de menos a sus clientes habituales, dado que todos se encontraban en el área de Leganés-, podemos asegurar que en la mayoría de los casos los asistentes se alejaban bastante del prototipo de seguidor de un grupo como este.

El caso es que el Festimad Sur es un evento alternativo por excelencia, y la prueba está en el cartel que un año más presentaron, que a pesar de poseer algo más de representación metalera que en años anteriores –aunque poco más- nunca se acostumbrará del todo a albergar a los fans más correosos de algunos grupos, y una muestra clara de ello la tuvimos al comprobar cómo una de las personas encargadas de la seguridad en el recinto nos invitó –eso sí, con amabilidad y una gran sonrisa en la cara, todo hay que decirlo- a que depositáramos nuestro cinturón de balas lo más lejos posible de allí. Además, en el terreno extra-musical no podemos por menos que insistir en ese ambiente algo rancio que se respiraba, quizá debido a la para nada masiva asistencia de público ese día, o quizá y más seguramente debido al batiburrillo de grupos de tan distinta índole que se reunieron en el mismo.

Pese a estos detalles sin mayor importancia, y centrándonos en lo verdaderamente importante, mientras Lombardo se aproximaba a los bombos y el gigantesco –en todos los sentidos- Kerry King hacía lo propio con una bellísima B.C.Rich (los amantes de esta marca nunca dejamos de maravillarnos con la gama de modelos de que dispone el susodicho, que de cara al público van desde módicas cifras de 480€ por una sencilla Warlock adornada con tribales, hasta brutalidades en modo Signature que llegan a rondar los 6.000€; lástima que junto a ellas no se venda el don de tocar la guitarra igual que esta máquina de matar), el Estadio Butarque de Leganés se centró exclusivamente en el escenario, esperando con ansia lo que fue la primera descarga del grupo, su “Disciple”, encargado de sacarnos de la espera a golpes de puro Trhash Metal directo a la vena.

Slayer dieron un concierto cañero –no podía ser de otra forma- regalándonos temas como “War Ensemble”, “Silent Scream”, “Show No Mercy” y, por supuesto, su mitiquísima y abrasiva “Raining Blood”, presentada con un cachondo comentario de Tom Araya del tipo “ahora vamos a tocar una canción de amor” que sacó alguna sonrisa de complicidad al personal. Y es que podemos imaginarnos a King partiendo cuellos de tiernos gatitos como entretenimiento y ejercicio de relajación antes de salir a la palestra -como comentó en tono jocoso uno de sus fans antes de coger carrerilla y aliento para zambullirse en los pogos que empezaban a surgir en las primeras filas-, pero imaginar a la tropa de SLAYER cantando mañanitas ante el balcón de una damisela con los acordes del “Raining Blood” era demasiado para nosotros.

A pesar de habernos lanzado –metafóricamente, claro está…aunque podría no haber sido así- sus esputos, bilis y demás fluídos corporales, como todos esperábamos, debo decir muy a mi pesar que estos dinosaurios del sonido más brutal sufrieron una vez más lo que ya es una constante en sus conciertos, que es, ni más ni menos, una cierta pesadez a la hora de interpretar los temas. Incluso con los contínuos headbangings de Araya y King, se echa de menos algo más de vitalidad en la puesta en escena. Obviamente los años no pasan en balde para nadie, y a la ya algo cascada voz de Araya -especialmente añejo se le vió en esta ocasión, con una cara demacrada y un ambiento algo cargado que le envolvió durante una hora y cuarto larga de concierto- se le sumó esa especie de tranquilidad del grupo a sabiendas de la solidez de sus temas, que no necesitan adorno algunopara embrutecer a cualquiera, pero en los que, aún así, echamos de menos algo más de vivacidad por parte de los músicos.

En todo caso, esto no fue óbice para que las nuevas generaciones disfrutaran tanto de los temas más antiguos como de los más recientes, encontrándose entre estos últimos, si la memoria no nos engaña, los cortes “Cult”, “Jihad”, “Supremist” y “Eyes Of The Insane”, pertenecientes a su “Christ Illusion”, y que aunque supusieron una acogida quizá algo más fría por parte de los fans de la vieja guardia, no cayeron en balde en absoluto.

Los temas encargados de poner punto y final al concierto de estas máquinas fueron “South Of Heaven” y “Angel Of Death“, que con su tralla nos dejaron un buen sabor de boca a pesar de la mencionada y exagerada tranquilidad con se tomaron los de SLAYER el asunto. Un buen concierto, que podría sin duda haber sido algo más movido, pero que no decepcionó a la concurrencia. Veremos cómo se enfrentan a la cita en el MONSTERS OF ROCK de este año; ahí estaremos para contároslo.

Alicia Quirós

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