La segunda jornada del Lorca Rock 2008 empezó con un calor agobiante. Pasadas las 3 de la tarde, con un sol cayendo prácticamente de plano, el grupo albaceteño Angelus Apatrida hizo su aparición. Con un sonido bastante aceptable, el grupo cosechó una buena actuación, demostrando que en nuestro país también se puede hacer muy buen thrash metal. En el concierto se pudo disfrutar de temas de su último trabajo, Give‘em war y, a pesar de algún problema técnico que se solventó con rapidez, el público no paró de cabecear con los riffs de Guillermo Izquierdo y David G. Álvarez, dos guitarristas que dejan cierto regusto a Pantera.

Después llegó el turno de Turisas, uno de los grupos más esperados del sábado. Con sus pieles y sus pinturas de guerra, el grupo finés ofreció sin duda la mejor actuación del festival, cantando grandes temas como Fields of gold o In the portage of the unknow. Con un público entregadísimo, el gran momento llegó con su tema más conocido, Rasputin, en el que todas las gargantas allí presentes se unieron en una única voz coreando el estribillo. Warlord Nygard, vocalista del grupo, ofreció todo un espectáculo entreteniendo a los allí presentes, sufriendo más que nadie por sus ropajes el calor de la tarde murciana. El tema elegido para cerrar fue Battle Metal, otro de los hits de la banda, que hizo las delicias del respetable. Al final, fieles y novatos coincidieron en vitorear tan tremenda actuación.

A las 6 y media de la tarde, los pelos cardados y la laca hicieron su aparición. Fueron Mike Tramp y sus White Lion los encargados de poner la nota hardrockera del festival. Tras las descargas de Turisas, el ritmo en el escenario descendió para disfrutar de grandes composiciones como Wait, Radar Love o Broken Heart. En su repertorio tampoco faltó su famosa balada When the children cry. Un Tramp al que se le notan los años y un público poco orientado a su estilo no empañaron una aceptable actuación.

Poco después de las 8 de la tarde, Michael Schenker apareció para darle un poquito más de rock al festival. El cofundador de Scorpions demostró un buen estado de forma y ofreció una actuación de altura. MSG fueron introducidos en el cartel un par de semanas antes de la cita, en sustitución de Opeth, que por causas ajenas a la organización decidieron no participar en el mismo. Con Gary Barden de nuevo en la voz y Simon Phillips, “El rey del doble bombo”, a la batería, el grupo ofreció un buen concierto, cerrando con el mítico tema de UFO, Doctor, doctor.

La noche ya se palpaba cuando la niebla se propagó por el escenario. Era el turno de Lordi, una de las citas más esperadas. Los monstruos, acompañados de un gran montaje pirotécnico, hicieron gala de su saber hacer, en un muy buen show. Blood red sandman, Who’s your Daddy, Devil is a loser o Would you love a monsterman sonaron muy bien en el escenario, en el que Mr. Lordi se encargó tema tras tema de jugar con un sin fin de complementos de película de serie B. Para cerrar, cómo no, el tema que les lanzó a la fama mundial, el eurovisivo Hard Rock haleluya.

El cabeza de cartel de este segundo día de conciertos fue otro grupo de Finlandia, Nightwish. Mucho era el morbo por ver cómo se defendería Anette, nueva vocalista del grupo tras la salida de Tarja Turunen, mítica voz del conjunto. Con un vestido poco afortunado, la cantante comenzó con Bye bye beautiful, tema que sonó genial. Anette mostró tablas, sobre todo en los últimos temas de la banda, como Amaranth, aunque se nota que no está preparada para interpretar antiguos himnos como Wishmaster. El grupo tendrá que hacer un esfuerzo en adaptar los viejos temas a la nueva voz, ya que el registro de Anette es completamente diferente al de Tarja. Para acabar, dos grandes hits como Nemo y Wish I had an angel. En resumen, una buena actuación, pero que tendrán que pulir para volver a ser los grandes Nightwish que llegaron a ser.

Para acabar el festival, de madrugada y con unas temperaturas ya mucho más agradables, Víctor García y sus Warcry desplegaron heavy metal en estado puro. Con muchas ganas y gran profesionalidad, el grupo asturiano conectó desde el principio con el público y recorrió uno a uno todos sus discos, pasando por temas tan míticos como Tú mismo, Capitán Lawrence, Luz del norte o Ulises, hasta acabar con el archiconocido Hoy gano yo, coreado por todos los asistentes. La única pega, dejarse el Trono del metal, gran himno de la banda que no sonó en la noche murciana.

En resumen, un festival sin un cabeza de cartel claro, lleno de grupos buenos pero sin unos Maiden o unos Kiss que despuntaran, como en otros festivales que se celebraban en otros puntos del país, pero que hizo las delicias de todos los que nos acercamos. Un sobresaliente para la organización que, a pesar de grupos que entraban y salían, han intentado mantener por todos los medios el espíritu del festival, consiguiendo que nadie se fuera decepcionado. Ahora, sólo queda volver a empezar a trabajar en el festival del próximo año.

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