Humilitate: Fres, Arrona, Murray, Albixu, Hodei
Fotos: Hodei Esteban

Un año duro de trabajo, 2 meses y medio de gira, 26000 Km en furgoneta, 49 conciertos, edición de un disco, camisetas y mil locuras mas son algunos de los datos de nuestra última gira por Estados Unidos. Lo que vais a leer a continuación es un reportaje sobre la gira que hicimos Humilitate el verano pasado en Estados Unidos.

En Octubre del 2011 nos pusimos en marcha. Después de dos años desde que formamos Humilitate. Después de tocar en casi todos los sitios del país vasco, salir varias veces por el estado y un par de giras por Europa, teníamos ganas de hacer una gira grande. Estados unidos fue el destino elegido y nos quedaba un año entero de duro trabajo para poder hacer realidad este sueño que rondaba por nuestras cabezas desde que formamos la banda.
Pillamos los vuelos y marcamos una ruta posible para esos días que teníamos. Dos meses y un par de semanas nos daban el margen de poder recorrer todo Estados Unidos. Una vez claro a donde llegábamos y donde acabamos, New York, empezamos a atar conciertos. Y así pasamos parte de los meses de invierno. Por un lado, tocando casi todos los fines de semana, incluso haciendo una gira estatal por España y por otro atando conciertos para esa gran gira. Para cuando nos dimos cuenta ya era primavera y la gira estaba muy cerca. Con muchos conciertos ya atados nos pusimos a atar el resto de las cosas que hacen falta para ir de gira. El hecho de no poder entrar a Estados Unidos como músicos nos obligaba a tener que hacerlo todo allí. Preparar todo el merchandaising, hacer la edición del nuevo disco, reedición del primer CD, conseguir furgoneta, conseguir todo el bakcline,… esto lo complicaba todo un poco más, a la vez que le daba más emoción al asunto.
Llego el 23 de junio, nos subimos al autobús que nos llevaría a Barcelona, para poder volar de allí a Geneva, Suiza. Allí teníamos el primer concierto de la gira. Pero por culpa de una avería en el avión, nuestro vuelo salió con mucho retraso y para cuando llegamos a la sala en el centro de Geneva el concierto ya había acabado y por horario no se nos era posible tocar. Pero bueno, no había mucha margen para ponerse tristes. A dormir que al día siguiente teníamos nuestro primer bolo en New York. Casi sin darnos cuenta estábamos en New York, en Manhattan, reunidos ya con los amigos Cojoba para ir a la sala de conciertos. Nosotros todavía no teníamos backline propio por lo que los 3 primeros conciertos en New York y New Jersey las hicimos de prestado. Incluso una noche, después de haber tocado en el mítico ABC NO RIO, los amigos de Wasipungo nos invitaron a su concierto en Brooklyn. Allí fuimos a verlos con muchas ganas y al final acabamos tocando algunos temas.
Después de los primeros días de locura y aterrizaje en New York teníamos que dar el siguiente paso. Comprar la furgoneta y el backline que nos serviría para toda la gira que empezábamos en 4-5 días. Asique nos recorrimos NY entero buscando backline y furgoneta. Y después de 3 días de autentica paliza y jornadas infinitas, conseguimos la furgoneta y todo el backline. Está todo listo para empezar a girar. Ya no podíamos aguantar más en la gran ciudad, estamos acostumbrados a andar como nómadas con nuestra música y nuestra furgoneta y el estar parados en New York nos quemaba. Así que Boston fue nuestra primera parada. On the road again!
Boston, Washington, Ashville, Baltimore, Atlanta, Augusta,… así recorrimos toda la costa este. Tocando casi siempre en los míticos “bassement”. Conciertos en los sótanos de casa. Aunque el calor nos pegaba con fuerza la primera parte de la gira fue de lujo. Conocimos a muy buena gente que nos acogió de maravilla y nos ayudo a buscar conciertos para los días libres que teníamos en la gira. Los “bassement shows” funcionaron de lujo y empezamos a mover muchos cds, camisetas,… y así, sin parar, llegamos a New Orleans. La ciudad del jazz, y sobre todo de los bares que abren 24 horas, nos recibió con dos conciertos dentro del festival Creepy Fest. Un festival donde participan más 4 salas. Y los conciertos se van intercambiando mientras el público camina de un bar al otro. Curiosa y cuidada organización y grandes amigos que hicimos en los 4 días que pasamos en New Orleans. Se notaba que el sur iba a ser distinto comparando con la costa Este. El desierto nos esperaba. Jornadas infinitas de conducción a través del duro desierto en pleno verano. Después de despedir Houston y conducir 4 horas, llegamos a San Antonio. Tocamos en una pequeña cantina, y después de recoger el backline, volvimos a entrar en la furgo porque teníamos que conducir durante toda la noche. 1800 Km por delante hasta Alburquerque. Esto es Texas amigos.
A pesar de que la gente nos daba consejos para poder cruzar el desierto, al final, las tormentas de arena y tormentas de lluvia nos ayudaron a que el desierto no fuera tan desierto. Conduciendo al borde de México haciendo casi mil kilómetros al día llegamos a esa ciudad tan famosa que está en mitad del desierto. Las Vegas. Ni Tucson, ni el Paso, ni Alburquerque se parecían en nada la ciudad del pecado. Fue especial tocar en las vegas. Esa ciudad que hemos visto en miles de películas. Tocar en una taquería mexicana y a la hora de tocar estar en el centro de Las Vegas en los casinos es flipante.
Pero por muy grande que sea, el desierto también acaba en algún lugar. Y la ruta 66 nos llevo hasta California. De nuevo rozando México, llegamos hasta San Diego, y ahí empezó la serie de conciertos que dimos por California. Grandiosos conciertos que los recordamos con especial cariño. Aquel concierto en Los Ángeles, donde 200 latinos la liaron gorda en el jardín de una casa. Tuvimos que tocar detrás de nuestros amplis porque el pit era brutal. Veíamos como la gente saltaba desde los arboles y muchos se caían encima de los amplis. Algunos que estaban en el público se tuvieron que poner sujetando los amplis y batería para que no salieran por los aires. Grandioso. Además se puede ver en un video en youtube (Humilitate LA). San Francisco, Oakland,…. Fueron unos conciertos inolvidables. La lista de amigos que hacíamos por el camino ya se alargaba mucho. Y por suerte… casi no recordamos a toda esa gente que tanto nos ayudo durante toda la gira. Esa gente que nos acogía en casa y nos cuidaba mejor que nuestros padres. Sensacional el cariño recibido.
Mientras seguíamos hacia Seattle, empezó otra relación de amistad entrañable. En Chico nos juntamos por primera vez con los Pirate Punx. Ese colectivo que tiene pequeños grupos en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos y que se ayudan muchísimo entre ellos. Estuvimos con ellos hasta Seattle. Se avisaban entre ellos donde íbamos a tocar para que sus colegas no perdiesen nuestro concierto. La demostración de cariño que nos hicieron los pirate punx fue increíble y así salieron aquellos conciertos: Seattle, chico, Belfair,…. Y de nuevo al interior. Después de vivir todo aquello por la costa oeste y ver las diferencias entre ambas costas… volvíamos al interior, donde cada día había que conducir más y el calor volvía a azotar con fuerza. Pero notábamos que cada vez había más expectación en los conciertos. La gente que nos veía en su ciudad iba avisando a sus colegas de otras ciudades que nos tocaban más adelante durante la gira y así cada vez más gente se acercaba a los conciertos. Salieron nuevos conciertos para los días que no teníamos nada. Incluso a veces llegamos a tocar dos conciertos un día donde en un principio no teníamos ningún show. Salt Lake City, Boise, Denver, Reno, Rapid City…. Y así de ciudad en ciudad hasta llegar otra vez hacia el noreste, Chicago, Minneapolis,….
Según nos estábamos acercando a New York, nos acercábamos a la final de la gira. Y eso nos llenaba de una sensación realmente rara. A la vez que estas contento y orgulloso de todo lo hecho y las ganas que tienes de juntarte con los tuyos, te invade una sensación de tristeza, de que todo lo que estas disfrutando de la aventura se está acabando.
A falta de 3 conciertos, nuestra furgo dijo que no podía más. Nos dejo tirados en la carretera y con la duda de que si podríamos hacer esos conciertos o nos tendríamos que retirar ya directamente a New York. Aun después de haber tocado 46 conciertos, nos daba pena no poder acabar la gira y dejar a esa gente que nos monto los festis esos días tirados. Por lo que, y complicándolo todo un poco más, nos arriesgamos y decidimos darlo todo para poder llegar a esos conciertos. Quien no arriesga no gana, y nosotros tocamos 2 de los mejores conciertos de la gira y conocimos a una gente que no fácilmente olvidaremos. Y así, pudimos llegar a New York con la satisfacción de que lo habíamos dado todo y que habíamos llegado al final. Con 49 conciertos en las espaldas en 65 días, mas de 25000 Km recorridos por todo Estados Unidos, con todo el merchandaising vendido y apenas unas pocas copias de la edición de 1000 cds que hicimos del nuevo disco.
Solo quedaba el concierto de despedida en New Jersey y la vuelta a casa. Pero como la aventura es aventura hasta que acaba, el Huracán Irene nos visito en la despedida. Cancelándonos el último concierto y nuestros vuelos a casa. 1 semana más en la ciudad que nunca duerme y más historietas para el recuerdo.
Atrás quedaba la mayor gira que hemos hecho hasta ahora. Y delante queda toda una vida de una banda que todavía tiene mucho que decir. Humilitate solo acaba de empezar.

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